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**CARTA DEL DOCTOR RENE FAVALORO
Del
Dr.. René Favaloro/ julio 29-2000 - 14,30 horas)
Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic
, está claro que mi regreso a la Argentina
(después de haber alcanzado un lugar destacado
en la cirugía cardiovascular) se debió
a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí
mis raíces.. Volví para trabajar en
docencia, investigación y asistencia médica.
La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró
que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología
y cirugía cardiovascular, además de
cursos de post grado a todos los niveles.
Le dimos importancia también a la investigación
clínica en donde participaron la mayoría
de los miembros de nuestro grupo..
En lo asistencial exigimos de entrada un número
de camas para los indigentes. Así, cientos
de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La
mayoría de nuestros pacientes provenían
de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato
con las más importantes de aquel entonces.
La relación con el sanatorio fue muy clara:
los honorarios, provinieran de donde provinieran,
eran de nosotros; la internación, del sanatorio
(sin duda la mayor tajada).
Nosotros con los honorarios pagamos las residencias
y las secretarias y nuestras entradas se distribuían
entre los médicos proporcionalmente.
Nunca permití que se tocara un solo peso de
los que no nos correspondía.
A pesar de que los directores aseguraban que no había
retornos, yo conocía que sí los había.
De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba
a los sindicalistas de turno, que agradecían
nuestro trabajo.
Este era nuestro único contacto.
A mediados de la década del 70, comenzamos
a organizar la Fundación. Primero con la ayuda
de la Sedra , creamos el departamento de investigación
básica que tanta satisfacción nos ha
dado y luego la construcción del Instituto
de Cardiología y cirugía cardiovascular.
Cuando entró en funciones, redacté los
10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla,
basados en el lineamiento ético que siempre
me ha acompañado.
La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología
incorporada más la tarea de los profesionales
seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero
debimos luchar continuamente con la corrupción
imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción
que ha contaminado a nuestro país en todos
los niveles sin límites de ninguna naturaleza).
Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar
los lineamientos éticos, como consecuencia,
jamás dimos un solo peso de retorno.. Así,
obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan
sus pacientes al Instituto.
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables
entrevistas con los sindicalistas de turno!
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros
y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras
sociales que corresponde a la atención médica.
Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar
los médicos de mi país que para sobrevivir
deben aceptar participar del sistema implementado
a lo largo y ancho de todo el país.
Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda
con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de
1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48
horas si hubiéramos aceptado los retornos que
se nos pedían (como es lógico no a mí
directamente).
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes
por la corrupción del sistema (que se ha ido
incrementando en estos últimos años)
deberíamos tener 100 camas más. No daríamos
abasto para atender toda la demanda.
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte
que rija en la Argentina , el principio fundamental
de la libre elección del médico, que
terminaría con los acomodados de turno.
Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo
los de la medicina prepaga) el médico que envía
a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera,
recibir una jugosa participación del cirujano.
Hace muchísimos años debo escuchar aquello
de que Favaloro no opera más! ¿De dónde
proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes
es estudiado. Conclusión, su cardiólogo
le dice que debe ser operado. El paciente acepta y
expresa sus deseos de que yo lo opere. 'Pero cómo,
usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?'.
'Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor,
no se preocupe'. El cirujano 'de real valor' además
de su capacidad profesional retornará al cardiólogo
mandante un 50% de los honorarios!
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta
no obstante las 'indicaciones' de su cardiólogo.
'¿Doctor, usted sigue operando?' y una vez
más debo explicar que sí, que lo sigo
haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad
de siempre.
Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio
nacional e internacional.
Concurren a los Congresos del American College o de
la American Heart y entonces sí, allí
me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos
cada vez que debo exponer alguna 'lecture' de significación.
Así ocurrió cuando la de Paul D. White
lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos
me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos.
Pero aquí, vuelven a insertarse en el 'sistema'
y el dinero es lo que más les interesa.
La corrupción ha alcanzado niveles que nunca
pensé presenciar. Instituciones de prestigio
como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con
excelentes profesionales médicos, envían
empleados bien entrenados que visitan a los médicos
cardiólogos en sus consultorios. Allí
les explican en detalles los mecanismos del retorno
y los porcentajes que recibirán no solamente
por la cirugía, los métodos de diagnóstico
no invasivo (Holter eco, camara y etc., etc.) los
cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están
incluidos..
No es la única institución. Médicos
de la Fundación me han mostrado las hojas que
les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el
caso, una vez el paciente operado, el mismo personal
entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo,
explicará en detalle 'la operación económica'
y entregará el sobre correspondiente!.
La situación actual de la Fundación
es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea
realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que
no podemos rechazar. Es fácil decir 'no hay
camas disponibles'.
Nuestro juramento médico lo impide.
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido
por las obras sociales. A ello se agregan deudas por
todos lados, las que corresponden a la construcción
y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI
, los bancos, los médicos con atrasos de varios
meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada
vez más todo se complica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas,
pueden realizar su tarea asistencial, la docencia
y la investigación por las donaciones que reciben.
Las cinco facultades médicas más trascendentes
reciben más de 100 millones de dólares
cada una! Aquí, ni soñando.
Realicé gestiones en el BID que nos ayudó
en la etapa inicial y luego publicitó en varias
de sus publicaciones a nuestro instituto como uno
de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique
Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero
por la borda en esta Latinoamérica!) todavía
estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de
millones de dólares, pero para una institución
que ha entrenado centenares de médicos desparramados
por nuestro país y toda Latinoamérica,
no hay respuesta.
¿Cómo se mide el valor social de nuestra
tarea docente?
Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta
tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen
pagar.
La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella
carta de renuncia a la C. Clinic , le decía
al Dr. Effen que sabía de antemano que iba
a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote
era español!
Sin duda la lucha ha sido muy desigual.
El proyecto de la Fundación tambalea y empieza
a resquebrajarse.
Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más
cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha
desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata
, me aconsejan que para salvar a la Fundación
debemos incorporarnos al 'sistema'.
Sí al retorno, sí al ana-ana.
'Pondremos gente a organizar todo'. Hay 'especialistas'
que saben como hacerlo. 'Debes dar un paso al costado.
Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás
enterado'. 'Debes comprenderlo si querés salvar
a la Fundación'
¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!
En este momento y a esta edad terminar con los principios
éticos que recibí de mis padres, mis
maestros y profesores me resulta extremadamente difícil.
No puedo cambiar, prefiero desaparecer.
Joaquín V. González, escribió
la lección de optimismo que se nos entregaba
al recibirnos: 'a mí no me ha derrotado nadie'.
Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado
esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy
cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional.
Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto
de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.
El año pasado debí participar en varios
países desde Suecia a la India escuchando siempre
lo mismo.
'¡La leyenda, la leyenda!'
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí
en mi país, fue expresar siempre en voz alta
mis sentimientos, mis críticas, insisto, en
esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan
hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive
en la miseria y la desesperación. Todo esto
no se perdona, por el contrario se castiga.
Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin
distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores
saben de mi inclinación por los pobres, que
viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra
el viento como decía Don Ata.
No puedo cambiar.
No ha sido una decisión fácil pero sí
meditada.
No se hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera
inseparable, hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera
inseparable, con ella me voy de la mano.
Sólo espero no se haga de este acto una comedia.
Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.
Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico
en USA se me presentó como a un hombre bueno
que sigue siendo un médico rural. Perdónenme,
pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.
En estos días he mandado cartas desesperadas
a entidades nacionales, provinciales, empresarios,
sin recibir respuesta.
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité
de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron
a producirse las primeras cesantías. Algunos,
pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados.
El lunes no podría dar la cara.
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos,
a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué
a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación
de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la
misma edad, que no es poco.
Una vez más reitero la obligación de
cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar
mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz,
allá en La Pampa.
Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias
religiosas o civiles.
Un abrazo a todos
René Favaloro
**DESDE ALGUN PEDESTAL... "(del
blog cerro mercedario) http://cerromercedario.blogspot.com
La
llegada de Hilda Molina a la Argentina nos ha hecho
reflexionar acerca de los derechos humanos, de la
explotación del hombre por el hombre, de las
confrontaciones ideológicas y de las miserias
humanas de los poderosos.
En una entrevista con el Diario Perfil, la Sra. Molina
dijo una verdad tan cruda como molesta para toda esa
gente que lucra con el repugnante discurso setentista
cargado de odio. Debido a su angustiosa situación
personal en Cuba bajo la dictadura de los hermanos
Fidel y Raúl Castro, Molina lamentó
que "Sé que no iban a hacer nada (las
Madres) porque el que reverencia tanto a aquella dictadura
demoniza a quienes pensamos diferente. Las Madres
han sufrido mucho, han luchado por sus familias y
eso merece el mayor respeto. No las quise irritar,
y por eso no recurrí a ellas".
En declaraciones a Radio 10, Estela Barnes de Carlotto
salió a callar a Hilda Molina cuando declaró
"Creo que la señora Hilda Molina tendría
que estar disfrutando para lo que vino, que es para
estar con su familia y sus nietos. No tiene que juzgar
a nadie, menos acá en la Argentina, donde está
siendo muy bien recibida y hasta su llegada fue propiciada
por el propio Estado. No hay que confundir a la sociedad
(¿?). Creo que hay que llamar a silencio a
estas voces, tendría que disfrutar a su familia".
Como ciudadano argentino, me pregunto sobre Estela
Barnes de Carlotto ¿quién se cree que
es?, ¿ella se cree con autoridad como para
decir quien tiene el derecho de hablar en este país
y quien no?. Ellas han obtenido cuantiosos subsidios
y ¡distinciones! por su supuesta lucha por los
derechos humanos... pero parece que defienden selectivamente
los derechos de las personas, parece que solo cuentan
las que piensan como ellas. Nada más fascista.
La soberbia de esta señor llega al punto de
no solo creerse la dueña de los derechos humanos
en la Argentina, sino que dos veces se hizo postular
para Premio Nóbel de la Paz...
Molina hizo una lógica comparación entre
las dictaduras que gobernaron la Argentina 1976 y
1983 y la que padece Cuba desde 1959, cuando analizó
"En mi país la gobierna una dictadura
de izquierda, mientras que la que hubo acá
(en la Argentina) fue de derecha". La Presidente
de Abuelas de Plaza de Mayo se justificó diciendo
"Cada uno tiene el derecho individual y de libertad
de elegir una política. La revolución
que encabezó Fidel Castro y su hermano fue
una liberación del pueblo, con errores y virtudes".
Con esa última frase, la Sra. Estela Barnes
de Carlotto deja expuesta la raíz ideológica
de su proceder. Hace perversas distinciones ideológicas
a la hora de "militar" por los desaparecidos.
Esta señora, al igual que la insoportable Hebe
Pastor de Bonafini no solo defienden a dictadores
y genocidas como Fidel Castro y Ernesto "Che"
Guevara, sino que también atacan furiosamente
la libertad de expresión.
Lamentablemente, hay argentinos que cuentan la historia
según les convenga. Cuando se dice que hubieron
terroristas en este país que cometían
atentados, secuestraban, extorsionaban, torturaban
y mataban se les dice livianamente que eran "luchadores
sociales" o "jóvenes idealistas".
Cuando uno encuentra evidencias históricas
de que así fue, los partidarios de izquierda
atacan diciendo "sos de derecha", "sos
facho", "estás con los milicos",
"vos creés la teoría de los dos
demonios".
Nadie niega ni justifica los excesos de los militares
durante los años que gobernaron con prepotencia
en este país. Pero seamos justos, no son los
únicos que deben pagar por sus crímenes.
Esta es otra evidencia que nos muestra que Abuelas
y Madres de Plaza de Mayo no son organizaciones con
fines humanitarios: son organizaciones con fines partidarios.
A nuestra historia hay que mirarla como es y no como
queremos verla. Eso es lo que nos hará libres
para mirar este presente y el futuro.
**Villaguay, el pueblo de
las dos estaciones
Por Juan José Bilbao
E-mail: imborechacava@yahoo.com.ar
En la década del 50 Villaguay
tenía dos estaciones: Villaguay Este y Villaguay
Central. Por aquellos años el Ferrocarril era
una suerte de conexión física y cultural
de los pueblos de la campaña entrerriana, ya
que a través del mismo llegaba hasta las zonas
más alejadas no solamente mercadería
de diversa índole sino que también revistas,
libros, diarios, etc.
La estación era un lugar de reunión
cada vez que un tren partía hacia un destino
prefijado. Una vez al año partía un
tren para llevar a los futuros conscriptos a revisación
médica que se hacía en Concordia o Paraná.
De esto se enteraba todo el pueblo pues cada vez que
partía el convoy repleto de jóvenes
para cualquiera de estos destinos, los sapucays retumbaban
en la noche Villaguayense. Eran los futuros conscriptos
que se despedían del pueblo para ir a cumplir
con aquella obligación de los veinte años
y manifestaban su despedida de aquella manera tan
temperamental. Pero el cuadro más presente
en mi mente era la partida del tren a Buenos Aires.
Nosotros, que por entonces éramos unos gurises
que probábamos nuestros primeros pantalones
largos, concurríamos a ver salir el tren. Una
diversión o entretenimiento demasiado escaso
dirán ustedes, pero por aquel entonces no había
demasiado para ver en un pueblo como Villaguay, en
el centro de la provincia, alejado de todo, rodeado
de montes, ríos, lagunas y arroyos y sin contar
con rutas asfaltadas. No existía el túnel
subfluvial, ni puentes internacionales, ni represas.
Éramos una isla. Y para llegar a Buenos Aires
se demoraba, con suerte, 24 horas. Digo con suerte
porque había que rogar que una vez llegado
el tren a la zona de Ibicuy no hubiera niebla, pues
entonces las 24 horas podían transformarse
en 36 o 48.
La cosa es que el tren movilizaba a la gente. No solamente
la que viajaba, sino a quienes iban a ver quiénes
eran los viajeros. Y entonces observábamos
asombrados, la relumbrante campana de la estación,
los pulcros uniformes del personal del Ferrocarril,
el largo andén con bancos de madera y la oficina
del Jefe de Estación en donde el telégrafo
hacía escuchar su cacofónico sonido
mientras nosotros mirábamos atónitos
y sin entender cómo funcionaba aquel maravilloso
instrumento.
La gente llegaba en el taxi de Filleul, Gómez,
Garcier, o tantos otros que eran los taxistas del
pueblo; pero no faltaban los sulkys, carros, motos,
bicicletas o automóviles particulares en los
cuales llegaban los viajeros cargados con sus equipajes,
siempre voluminosos pues el viaje era largo, había
que llevar comida, ropa y en fin, lo que hiciere falta
para una aventura como aquella.
La gente llegaba temprano -digamos unas dos horas
antes de la partida del tren- y aprovechaba para la
larga despedida de familiares y amigos. Mucha gente
que llegaba desde la zona rural con sus vestimentas
de gaucho se paseaba por la estación y algunos
aprovechaban para tomarse alguna copa en los bolichos
de las inmediaciones. Los más pequeños
iban hasta el kiosco que existía a metros del
lugar bajo añosos eucaliptos y se nutrían
de las golosinas para el viaje. Sobre todo pastillas
Renome o Volpi, caramelos Sugus o algún turrón.
Las señoras, siempre ansiosas, se dirigían
a cada rato hasta la oficina del jefe de estación
para preguntar: " ¿Falta mucho para que
llegue el tren?" El jefe amablemente respondía
con una sonrisa y la señora retornaba a su
lugar para seguir conversando con amigos y familiares.
De pronto, en el silencio de la noche se escuchaba
el largo silbato de la locomotora y todo se transformaba
en una frenética carrera para acomodar los
equipajes, buscar a los más pequeños,
despedirse...
El viaje comenzaba entonces hacáa la estación
de Villaguay Este, a 5 o 6 kilómetros del pueblo.
Una vez allí, vuelta a todo el preparativo,
pues ahora había que esperar el tren que llegaba
desde el norte. "El gran Capitán"
partía de Posadas y recorría la Mesopotamia
hasta llegar a la Capital Federal. Villaguay Este
era una estación mucho más pequeña
que Villaguay Central, pero no por eso menos bonita.
Estaba ubicada sobre una larga curva y en medio del
campo rodeado por árboles nativos y altos yuyales,
aunque la estación siempre estaba impecablemente
limpia y liberada de los pastizales en todas sus inmediaciones.
Llegaba el tren haciendo sonar su silbato y mientras
se aproximaba a la estación todo era preparativos
y movimiento de lo guardas, señaleros, personal
con zorras de equipajes y la gente ansiosa por subir
al convoy.
Pocos minutos más tarde, el viaje se reanudaba
con suave movimiento mientras cada uno buscaba su
lugar. Se viajaba en Pullman, primera o segunda. El
Pullman tenía asientos mullidos, parecidos
a los de los micros de hoy, pero más amplios
y cómodos. Los de Primera eran tapizados pero
asientos para tres o cuatro personas, si no recuerdo
mal y finalmente, los de Segunda eran asientos de
madera. Finalmente, aquellos que tenían más
poder adquisitivo podían viajar en camarote,
cómodos y tranquilos sin tener que someterse
al constante paseo de los viajeros que recorrían
permanentemente el tren, un poco para estirar las
piernas y también para entretenerse y hacer
amistades en tan largo viaje.
A cada rato pasaban los mozos llevando bandejas con
sandwiches, café, golosinas e indicando que
en el comedor se podría degustar tal o cual
menú. El tren llegaba a Holt-Ibicuy en donde
aguardaba el Ferry para trasponer la zona que hoy
une el puente Brazo Largo - Zarate. Entraban los vagones
al Ferry y también autos, colectivos y camiones
y se iniciaba el viaje fluvial. Entonces se aprovechaba
para descender del tren y después de tanto
traqueteo, descansar los oídos en un silencioso
viaje por el río. La gente se dirigía
a la parte superior del barco y se sentaba en largos
bancos mientras observaba el magnífico paisaje
de verde y agua que se deslizaba ante sus ojos.
Pero lo más atractivo del viaje, por lo menos
para mí, estaba en el furgón del correo.
Allí se reunían los guardas y viajeros
que sabían ejecutar algún instrumento
y se armaban tremendas musiqueadas al son de bandoneones,
guitarras, acordeones y arpas. Claro, el tren venía
de Posadas, viajaban muchos paraguayos con su bagaje
de canciones y arpas maravillosas; los misioneros,
correntinos y entrerrianos con bandoneones, guitarras,
acordeones. Escuchar esos sones, esas canciones, esos
instrumentos, rodeados de aquel paisaje majestuoso
era como estar viviendo algo inimaginable. Volábamos
con nuestra imaginación a través de
la música hasta nuestro querido pueblo que
quedaba atrás y soñábamos con
poder encontrar algún trabajo que nos permitiera
una vida mejor y retornar algún día.
El tren mostraba una diversidad cultural en el habla,
en la música, en las costumbres. Caminar por
esos pasillos configuraba encontrar las situaciones
más diversas. Muchos dormían acostados
cuan largos eran tapados por aquellas frazadas de
color gris, otros comían frutas - habitualmente
manzanas, bananas y naranjas- o pollo hervido que
traían ya preparado como para no tener que
gastar dinero en el tren, pues allí siempre
era más caro. La rueda del mate era infaltable
y cuando se terminaba el agua había que ir
hasta el coche comedor para cargar el termo con agua
caliente. Uno de los mozos traía una enorme
pava con la que llenaba el recipiente para poder seguir
con la mateada.
Llegábamos al otro día a Federico Lacroze
y ahí nos esperaba algún familiar o
simplemente teníamos que rebuscarnos de alguna
manera para comenzar aquella nueva vida en un medio
totalmente desconocido, una ciudad enorme, millones
de personas, y nuestro desamparo y temor ante aquel
monstruo que parecía devorarnos sin piedad.
Pero encontramos muchos amigos porteños, buena
gente, buenos amigos, buenas personas que nos ayudaron
a hacer más llevadera nuestra estancia en la
Capital.
Y soñamos con volver a nuestro querido pueblo.
Muchos no lo hicimos nunca más y todavía
recordamos el perfume de los espinillos con sus flores
amarillas, las tardes apacibles en el arroyo Villaguay
mojarreando y tomando mate. Los días de pesca
en el Gualeguay, el campeonato de fútbol de
los barrios en Barrio Sur, los corsos en la calle
ancha, los bailes de carnaval en Salud Pública
y Barrio, la vuelta a la plaza los domingos por la
noche para escuchar a la banda del regimiento, los
carteles del cine teatro Emilio Berisso en la esquina
de San Martín y Mitre anunciando los próximos
estrenos, la llegada de los parques de diversiones
o los circos, jugar "la polla" de Salud
Pública, una suerte de anticipación
del Prode, el balneario en verano, las campanas de
la Iglesia Santa Rosa de Lima, el sonido del reloj
del municipio, los dichos de Melgarejo, los "locos"
de Villaguay como Tres Pelos, Guichon, Lolo, Palomo,
Pomerantz que venía con su guitarra caminando
desde Villa Domínguez, la embotelladora de
Spur Cola Canada Dry que estaba ubicada en el comercio
de Van Derdonck y Cia en la "calle ancha"
luciendo un enorme cartel de Caña Ombú,
la ferretería Chiesa, El Supremo, J.G. Gamarra
e hijo, la tienda Blanco y Negro, la librería
de Waterloo, la farmacia Inglesa, la tienda El Sirio
Libanés, Casa Vuoto, Casanovas, la ferretería
Splendid, el Molino -con las más exquisitas
tortas negras de la provincia-,la pizzería
Baima frente al cine Berisso y por supuesto una recordación
especial para este último en donde luego de
la primera película y tras el intervalo se
pasaba el noticiario Sucesos Argentinos que en el
comienzo era siempre acompañado por un coro
atronador de sapucais que se gritaban desde el pullman
y el "gallinero" a todo pulmón, pues
en el comienzo del noticiario aparecía un jinete
haciendo parar en dos patas a un caballo, lo que era
motivo del jolgorio de la concurrencia.
Lastima que todo aquello acabara... Se termino el
ferrocarril, lo que a su vez terminó con la
vida de muchos pueblos, se terminó con los
cines, acabando la ilusión de aquellas tardes
de matinée comiendo girasol a escondidas para
que no nos expulsaran por ensuciar los pisos. Se terminó
con la educación de una Nación que fue
señera por su enseñanza. En fin, se
ha terminado con muchas cosas en nuestro querido país,
pero no han terminado con nuestras ilusiones y si
bien nunca volveremos a ser los mismos de antaño,
esperemos que algún día podamos volver
a ser nosotros: argentinos con sueños de un
mañana mejor para nosotros y nuestros hijos.
Los abrazo a todos los villaguayenses
diseminados por el país.
** KIRCHNER ES UNO DE GRANDES
PELOTAS (del blog cerro mercedario) http://cerromercedario.blogspot.com
Me
causa asombro el gran revuelo que ha causado en todo
el ambiente político y en el periodístico
que Alfredo De Angeli, Presidente de la Federación
Agraria de Entre Ríos, haya dicho por FM Milenium
que a Néstor Carlos Kirchner tiene que tratarlo
de pelotudo.
Los dichos del dirigente ruralista se deben a las
desubicadas declaraciones de Kirchner respecto al
escrache que campesinos le hicieron a Daniel Scioli
en Lobería.
Sobre los excesos que protagonizaron opositores al
Gobierno Nacional, Kirchner cargó con su habitual
dialéctica rabiosa para lanzar que "Cuesta
creer que tres o cuatro inadaptados lo agredan a Daniel,
con todo lo que se ha hecho, porque hemos aumentado
la producción en forma fenomenal, hay subsidio
al gasoil, desendeudamiento como nunca y crecimiento
de la metalmecánica para tener herramientas
que no tenían antes". Fiel a su estilo
de generar odios y divisiones para sacar su tajada,
el santacruceño afirmó que "Sacando
a quienes conducen a las entidades rurales, nuestros
productores son todos buena gente". Completó
la exposición de su pensamiento tan estrecho
al decir que "algunos cambiaron tanques por tractores",
en clara alusión a los dirigentes ruralistas
a los que siempre tilda de destituyentes.
No es extraño que hayan periodistas quienes,
ávidos de tener la primicia de alguna polémica,
le hayan puesto un micrófono a Alfredo De Angeli,
a sabiendas de la espontaneidad tan simpática
como brutal del dirigente entrerriano. Pero, si se
analizan fríamente los dichos de De Angeli,
pueden considerarse que son sensatos más allá
de los términos que él haya elegido
para expresarse.
Sobre las declaraciones de Kirchner, De Angeli fue
tajante "Tengo que tratarlo de eso, de pelotudo;
se quedó leyendo el diario de la década
del '70; no puedo creer que un ex presidente diga
tantas pelotudeces".
De
ahí en más, políticos de distintos
sectores hicieron fila para condenar a De Angeli a
través de los principales medios de comunicación
de Buenos Aires:
El siempre optimista Daniel Scioli, Gobernador de
Buenos Aires y eventual Diputado Nacional, dijo lamentar
que "Por un lado piden bajar el nivel de confrontación
y por otro se hacen declaraciones irrespetuosas".
Cuando no, Florencio Randazzo, Ministro del Interior
y experto en declarar tratando de estúpidos
a todos los argentinos, expresó que "es
lamentable, creo De Angeli tendría que pedir
disculpas porque me parece totalmente desafortunado
lo que dijo y no contribuye para nada a la tranquilidad
y la paz que necesitamos los argentinos".
El menemista-duhaldista-kirchnerista-antikirchnerista
Felipe Solá fue duro al decir que "Yo
no tengo por qué explicarle a este muchacho,
pero podría cerrar el pico en tiempo de elecciones,
aunque sea".
Eduardo Buzzi, Presidente de la Federación
Agraria Argentina, dijo que "Lamentablemente,
De Angeli parece que no escuchó o no entendió,
porque se vuelve a sumar a un exabrupto verbal que
termina siendo funcional a la estrategia de Kirchner,
que hoy termina siendo 'mi pobre angelito' y los agresores
y los monstruos somos los productores agropecuarios,
otrora agredidos desde el atril".
Lejos de pedir disculpas públicas, De Angeli
se limitó a decir que "no hubiera tenido
que decir esas palabras, ya las dije, pero no sé
cómo tratar a un hombre que me trata de golpista".
Las palabras malas
En nuestro país, las malas palabras son más
bien una cuestión cultural que un mal en si
mismas. En esta parte del mundo, podemos hacer un
listado de aquellas palabras que son consideradas
como malas, aunque si las analizamos detenidamente
podemos decir que varias de ellas no son tan nocivas
como son catalogadas a primera impresión.
Si uno se pone a pensar, ¿qué significa
literalmente "pelotudo"?, ¿qué
es lo despectivo que guarda su significado?. Uno podría
decir que pelotudo hace referencia a "la persona
que tiene pelotas grandes" (¿?) y no se
observa algún atisbo de denigración
de la persona. Otro tanto ocurre con la palabra boludo.
La controversia en torno a las malas palabras es tan
hipócrita que, por ejemplo, se dice que es
malo decirle "boluda" a una persona pero
es totalmente aceptado decirle "tarada".
Si uno se ajusta al significado, se puede notar que
tarada significa que una persona tiene tara, palabra
que hace alusión a una patología genética
que es un trastorno ya sea físico o mental;
entre esos trastornos podemos mencionar al Síndrome
de Down. Como vemos es una palabra cargada de agresividad
y desprecio... pero todos la aceptamos muy livianamente.
Es cierto que, como diría Fontanarrosa, el
decir ciertas "malas palabras" cada tanto
puede ser hasta terapéutico ya que nos permite
expulsar malas ondas. Aunque también es muy
cierto que pueden resultarnos vicio que empobrece
nuestro vocabulario y limita nuestra forma de comunicarnos
con los demás. Personalmente, estoy en contra
de la utilización de esos términos de
parte de los comunicadores sociales porque entiendo
que los medios masivos de comunicación deben
ser un espacio que nos eleve intelectualmente con
un vocabulario rico en matices y no en vulgaridades.
Es por eso que, salvo esta nota que lo justifica,
me resisto a usar esas palabras cuando escribo, más
allá de que a diario digo varias.
En este país, a raíz de los dichos de
De Angeli, muchos se rasgan las vestiduras porque
le dijeron "pelotudo" a un ex Presidente
de la Nación pero no nos escandalizamos de
igual manera cuando hablamos de hambre, de marginalidad,
de drogas, de obscenidad en los medios de comunicación
y otros males que a diario nos aquejan.
¡Cuánta hipocresía!
¿no te parece?
**QUE ES LA JUSTICIA SOCIAL
? ( correo electronico enviado por fabiben1964@hotmail.com)
La
maestra nos dio como tarea hacer una redacción
con este tema. Yo descubrí que la Justicia
Social es la mejor ayuda para los pobres y permite
a las personas vivir sin
trabajar.
No me resultó muy difícil por que es
el caso de mi familia y otros vecinos.
En casa estamos todos muy contentos, el único
que está enojado es mi abuelo que protesta
por que cree que así no se levantará
el país. El sale a cortar pasto en los otros
barrios, limpia jardines y arregla bicicletas. Dice
que eso es ganarse la vida, pero mis padres se ríen
y piensan que él está fuera de onda.
Antes vivíamos en la casa de mi abuelo, que
es grande pero algo vieja. Papá se ocupaba
de mecánico y mi mamá vivía quejándose,
porque además de trabajar para su patrona,
también tenía que lavar las ropas y
las camisas engrasadas de papá. Mi hermana
cocinaba, mi hermano era cadete y yo hacía
los mandados. Siempre íbamos a la escuela porque
mi abuelo le dijo a mi papá que si no nos mandaba,
teníamos que irnos de su casa.
Ocurrió que una tarde llegaron unas señoras
que parecían maestras, pero no eran. Mi papá
no quiso atenderlas y hablaron con mi mamá.
Le dejaron unos papeles. Durante la cena mi mamá
dijo que el tema era la Justicia Social y contó
lo lindo que sería porque nos darían
una vivienda nueva y gratis. Mi papá se rió
y mi abuelo se quedó muy pensativo. Al final
papá fue a firmar los papeles. Y era cierto!!!.
Cuando inauguraron el barrio nos fueron a buscar en
un colectivo.
Conocimos al gobernador y otros altos funcionarios.
La casita es increíble: tiene baño,
cocina, canillas con agua y focos por todas partes.
Aplaudimos tanto porque también dijeron que
no tendríamos que pagar impuestos ni agua ni
luz. Otro día volvieron las mujeres con más
papeles.
Mi mamá se ocupó de sacar fotocopias
de todos los documentos de la familia.
Al tiempo las señoras le vinieron a mostrar
la lista y le dijeron que tenía que ir a cobrar
como Jefade Hogar.
También llegaron unos muchachos y le mostraron
otra lista para ir a retirar las mercaderías
de los galpones.
Despues mi papa se fue a una reuníon del barrio
y consiguieron un comedor donde vamos todos los chicos
y tambien traemos una ollita a nombre de mi abuelo,
pero el no sabe nada, que si no arma un lío
bárbaro. Ayer inauguraron una sala para tener
remedios gratis.
Mi mamá esta muy contenta, ya no tiene que
ir a lavar la ropa y mi
papá ya no le trae camisas engrasadas porque
aceptó ser el referente del barrio y cobra
un plan.
Le prometieron que si ganamos la intendencia lo pasaran
a contrato seguro.
Tiene que repartir los papeles, hacer las listas y
ayudar en los actos.
Mi hermano mayor se hizo piquetero, le dan ropa y
le pagan doble cuando hace turno noche.Cuando sea
mayor de edad le darán un plan.
Mi hermana y yo cobramos la beca escolar, aunque este
año fuimos poco a la escuela por los paros
y porque faltamos por las manifestaciones.
Sólo mi abuelo no aceptó el beneficio
de la Justicia Social y sigue viviendo solo en la
casa vieja. Mi papá dice que es porque esta
fuera de onda y es un viejo amargado.
Cuando sea mayor, voy a ser piquetero, despues me
gustaria ser referente del barrio y ayudar a los pobres
para que todos gocen de la Justicia Social y no tengan
que andar trabajando por unas miserables monedas,como
dice mi papá.
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